Las olas del destino a esta playa te trajeron. La madera está partida, ahora es tiempo de tallar, navegante, tu canoa.
Ahora es el momento de corregir, de aclarar y de seguir. Me va a doler demasiado seguir, pero sé que no hay vuelta atrás. Siempre dije que lo último que se pierde es la ilusión. Y sinceramente, hoy lo veo más claro que nunca. Por eso, y nada más que por eso, por el respeto a la ilusión que me ayudó a encontrarte la última vez, voy a guardarla en un cajón, bien adentro, bien adentro. La voy a guardar, y la voy a cerrar con candado. Espero algún día poder mirarla y felicitarme, por haber cambiado, haber madurado, y estar listo para compartirla de nuevo. Capaz sea demasiado tarde, capaz ya ni te interese ilusionarte conmigo. Me va a doler muchísimo, no lo voy a soportar. No quiero que esto se termine, me siento absolutamente solo, sin tener donde apoyarme.
Nuestra estrella se agotó, y era mi lujo.
Oda a la sin nombre. Agosto.
No tengo palabras. Ya no me alcanzan. Anoche me desperté a las seis, y no tendría que haber visto el celular. Medio dormido, las lágrimas empezaron a colarse de nuevo, y se me hizo dificil encontrar el sueño. Esta vez no tengo esperanzas. Es la realidad. No hay que confundir la alegría con la esperanza, ni con la ilusión. Creo que lo que está por sobre todas las cosas es la alegría, y la única manera de conseguirla es con ilusión, y esperanza.
Alegría es la que quiero ver en tus ojos, en tu boca, en esa sonrisa perfecta y cruda. Ilusión tengo, de que la alegría la encuentres de nuevo en mí. Siempre fui tan egoísta.
Te prometí que no me iba a meter nunca más en tu vida, pero me cuesta. Hoy me costó como nunca. Cuando te empieces a alejar, cuando ya no llores de noche, cuando creas en el olvido, no voy a tener consuelo. Mi desprecio me va a cortar al medio, no le voy a encontrar mayor sentido a nada.
No te creas que cerré las puertas con llave (espero que nunca hayas creido que iba a hacer eso), al blog podés y sabés como entrar (o capaz que no), y podés verme, sentirme, cuando quieras. Algo va a quedar adentro tuyo siempre. Y capaz que algún día lo volvamos a ver. Pero no ahora, cuando sea necesario, no quisiera volver a meter la pata, ni quisiera que vos metieras la pata perdonando. Vas a saber cuando esté listo, y vas a tomarlo, si todavía te interesa, o vas a dejarlo, si ya no te afecta lo que me pase.
Brindo por la ilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario