domingo, 22 de agosto de 2010

En esta vida, todo lo que me queda tiene que ver con vos, y es rara esta sensación. Es tan lindo querer a alguien, es tan hermoso. Y sin embargo, que te decepcionen, que te lastimen, es la peor basura de todas. Sigo pensando lo mismo, y cada vez estoy más convencido.
Hay algo rarísimo acá, y es que hasta las cosas que siempre estuvieron, como mi casa, me hacen acordar a vos. Entro a mi casa y veo el televisor, el sillón, y me acuerdo de vos. En mi pieza, veo la cama, la pared, el cartelito, y me acuerdo de vos. Abro el placard, y estan tus cartas, está tu remera de Newell's (es tuya y de nadie más), está la campanita, están los anillos, está todo lo que siento. Lo que siento se puede resumir en tan pocas palabras: mi amor, mi vida, ré, sos vos. Escribo para relajarme, porque no puedo parar de pensar y de torturarme y de comerme las manos. Por primera vez, no puedo contener el llanto, tengo que cerrar la puerta y hacer silencio. Está Nina acá, que también me hace acordar a vos, mi hermana, también. Es como que la vida se transformó en un caos, porque vos estás lejos y yo te imagino en cada cosa que tocaste, viste, sentiste, o fuiste. Me acuerdo de tantas cosas, que no se por dónde empezar a llorar. Definitivamente, mi cama me puede. No puedo tirarme a dormir sin acordarme de todo lo que pasó. Desde el principio hasta el final. Tantas veces tocaste mis cosas, jugaste a los Worms, que no puedo terminar nunca.
Practicamente, no soporto la idea de que te vayas, no la aguanto, me desangra por adentro. Y me duele más saber que es mi culpa. La primera vez te fuiste, porque te fuiste, por inmadura. Esta vez estoy pagando (estamos) el costo de mis actos. Y no aguanto más la idea de no volver a tocarte. Prefiero quemarme, irme, no sé.
Estoy triste, si. Pero no me olvido de nada. Ya no. Dije que no me importaba nada más si no me ibas a perdonar, que me iba a drogar, a emborrachar. Es mentira. Es todo mentira. Me di cuenta que es al revés. Que por más que te vayas, que seguis viva en cada una de las cosas que pasaron conmigo. Cada uno de los rincones que viviste, están adentro tuyo. Mi vida esta adentro tuyo. Y todas esas cosas que ahora resultan tan importantes, y que en su momento fueron boludecez, me carcomen como si fueran un bicho que tengo adentro y que nunca me va a dejar tranquilo.
Es la primera vez en mi vida que escribo y el dolor en el pecho no se va. Es la primera vez. Creo que sé por qué. Me convenciste, a pesar de todo, me convenciste en tu dureza, tu bronca. Te vas a ir. Te vas a ir? Después de todo lo que vivimos juntos, me mandé la peor de las cagadas, y por eso te vas a ir. No lo quiero aceptar, no lo voy a aceptar nunca, porque se derrumba todo lo que alguna vez fue bueno.
Si sigo acá, intentando, es porque quererte me hace tan bien. Adentro, en el pecho, te quiero. Te quiero y me desangro por quererte. Te amo. Eso es lo que me hace seguir adelante, el amor. Puedo parecer un estúpido, un idiota, pero sinceramente, ya no me importa más. Lo que me importa tiene nombre y apellido, y es mi vida también. Me pone feliz que yo sé que nadie nunca me hizo tan bien como vos. Me pone feliz saber que fui lo más importante, que era tu base, y que fue así por mucho tiempo. Me pone feliz que todavía confío en mí, a pesar de tantos errores, confío. Y sabés por qué, si, sabés. Te amo, y pase lo que pase, nunca voy a cambiar de actitud, porque mi vida está incompleta sin vos, y no merece nada, si no puedo hacer las cosas bien. Por eso, ya no escribo sobre ilusión, no quiero escribir sobre ilusión. Ahora voy a escribir sobre lo mucho que te quiero, y sobre lo lindo que es amar a alguien de esta forma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario