miércoles, 11 de agosto de 2010

Creés que lo peor ya pasó, o está pasando. Y te das cuenta que todavía está lejos, que lo que vas a sufrir es veinte veces lo que sufriste.
Cuando tu familia, te dice que ya no hay vuelta atrás, cuando te apoyan, solo porque te aman, pero no tienen ilusiones de que las cosas sigan como antes, te duele. Te juro que te duele.
Entiendo que me odies, que no quieras hablar, que no merezco lo que me diste, pero no puedo. Hoy no pude. Quebré. No me levanto. Ni siquiera pienso en levantarme, para qué? perdí lo que tenía. Me quiero morir, yo me quiero morir.
Escribo para mí, nadie conoce el nombre de esto. Hoy me desperté y me di cuenta que, una vez en la vida, no depende de mi.
Intento no molestar, pero me molesta sentir que no soy nada. Me gusta que te rias, porque cuando te reis, me rio con vos, pero llega un momento en el día, a la noche, que no puedo. Anoche no pude dormir, y tengo las ojeras mas grandes de mi vida. Siento que no me importa lo que me pase.
Si no me vas a perdonar, ya no quiero hacer las cosas bien, me quiero emborrachar, me quiero drogar, o hasta ni siquiera eso, si todo ya terminó. Parece mentira, pero ya no sé qué creer. El lauti me tira para arriba (el primero y el único), me dice que vaya el domingo, que me la juegue, que soy un cagón. Y vuelvo a repetir, si estás decidida a olvidarme, soy un cagón. Si no existe ni una posibilidad en tu corazón de darme una oportunidad, soy un cagón.
Por eso, el lauti me devolvió lo que me faltaba. Vida. Me dijo que más allá de todo, VOS SEGUÍS VIVIENDO, y como dijo Chizzo, MIENTRAS HAYA VIDA, HABRÁ ESPERANZA. Se suda sangre por florecer, Y MARCHITARSE CON POCO ALCANZA.
No creo en nadie más. Y sin embargo, sé que puedo hacer las cosas bien. Me falta. Pero es un proceso que ya empezó. Y que espero que no termine demasiado tarde.
Sinceramente, no creo que leas esto. Pero si lo estás leyendo, quiero que sepas que de verdad me importas, y que fui una basura. Que nunca sentí algo tan lindo como dormir con vos, y nunca sonreí tan fuerte como cuando te vi durmiendo desnuda en mi cama, te lo juro. Seguís siendo mi vida, gracias.

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