El tiempo dirá si mi destino ha sido forjado en un volcán, al rojo vivo, o en el medio del mar, sin alma ni olvido.
El tiempo dirá, si mis recuerdos valen la pena, o si solo sirven para consumir una ilusión que me frustra.
El tiempo dirá, también, si alguna vez caminaré tranquilo, y podré encontrar la paz en medio de este infierno.
Pero, sin embargo, hay cosas que no se aprenden con el tiempo, ni con el sol. Me cuesta entender las vueltas de la vida, y tengo ese nudo en la garganta, que no me deja dormir tranquilo.
El tiempo me enseñó que desconfiara de lo que el tiempo mismo me ha enseñado. Por eso a veces tengo la esperanza que el tiempo pueda estar equivocado.
Merezco todo lo que me toca, por hacer las cosas mal, muy mal. Pero quiero poder dormir bien de vez en cuando, levantarme y tener hambre y tomar la leche con ganas. Y cada vez veo mas lejos mis sueños. Siento que estoy cayendo, y que parece nunca terminar el abismo. Quiero morirme, para dejar de sentir todo eso, o quiero revivir, pero necesito una sola cosa, una sola cosa.
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