domingo, 19 de diciembre de 2010

La vieja escuela, dicen algunos. Yo opino que, a pesar de todo, mi vida siempre fue una vieja escuela. Lamentablemente, tengo que ser sincero. Creo que empezó en sexto grado, y tuvo nombre (capaz que más de uno). Pocas veces me sentí así, como en la vieja escuela. Es raro, porque era muy chico, pero eso no cambia nada. Me demostró que para querer no existen edades. Más allá de eso, los primeros años en el poli no fueron buenos. No conseguía integrarme del todo, las cosas no me estaban saliendo bien. Todo fue mejorando un poco, pero un verano explotó todo lo de adentro. Mis viejos, mis amigos. Un bombazo que me superó, y tuve que empezar todo de nuevo. Un poco más ordenado, si, pero de nuevo en fin. Desde ahí, todo fue bien, pero no muy bien. Conocí gente nueva, y empecé a tratar de otra manera a la gente. Sigo pensando que me equivoqué en muchas cosas, pero no cambiaría nada, porque todo eso me llevó a ser lo que soy.
Después aprendí a querer como nunca me había pasado. Esta vez siendo más grande, y creciendo cada día más. No tiene sentido contar anécdotas ni ponerse a recordar lo que pasó. Todo fue muy bueno, más allá de que costó muchísimo que sea así. Maduré yo, y maduraron los otros. Gracias a mí, y gracias a ellos, por supuesto.

Creo que mi vida se resume así, en dos parrafos, uno para cada parte. Hoy estoy parado en el medio de la vida. Tengo ganas de explicar algo pero no sé bien qué. El problema es que tengo que pensar para ordenar la cabeza, y eso puede que no me haga bien. Como dice Joaquín, es mentira que sepan lo que quiero. Mi vida quiere ser lo que no fue, y esta vez es libre. Más allá de la ley, de los controles internos, hoy soy libre. Eso no quiere decir que no me quiera apresar. Para nada. Extraño muchísimas cosas del pasado, pero si hoy vuelven a romper, si hoy vuelven a volver, quiero que vuelvan llenas de vida, llenas de magia. Y para que eso pase, hay que seguir. La vida es un sendero sinuoso que no encuentra razones para descubrir lo que está por pasar. Quiero entender, quiero que entiendan, que más allá de una cosa u otra, yo voy a seguir.
Es dificil de explicar, por todo lo que pasó. Mi corazón no se abre ni se cierra, pero está atento a lo que puede pasar. Esta dispuesto a aceptar algo nuevo, o a volver a ser lo que fue, pero siempre feliz.
"Las marcas sucias que el pasado me dejó van a ser solo un mal recuerdo y no mi sol." Eso es lo que cree, y lo que va a ser. No va a negar nada, hoy las cosas van de frente y sin puterios. Lamentablemente, hay que llegar a esta situación para aprender qué quiere cada uno, y qué es capaz de hacer. Hoy maduro, y maduran.

El pasado puede aparecer a la vuelta de la esquina, logicamente. Pero si llega a encontrarme, le doy la mano y le pido que se olvide de lo malo, que hoy no quiero volver atrás. Si quiere estar conmigo y seguirme, no puedo negarme, pero con la frente en alto y confiando que uno es dueño de lo que piensa y de lo que hace. Lo importante es seguir, y si te encuentran los viejos tiempos, agarrale la mano y decile que lo extrañaste, pero que ahora empieza otra etapa, muy distinta a la anterior. Si quiere sumar, que se suba al tren, si quiere ser la sombra de lo que fue, habrá que cerrarle la puerta.

2 comentarios: