miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ya sufriste cosas mejores que éstas
y vas a andar esta ruta, hoy,
cuando anochezca.

Tu esqueleto te trajo hasta aquí
con un cuerpo hambriento, veloz
y aquí ¡Gracias a dios!
uno no cree en lo que oye.

Angel de la soledad
y de la desolación
preso de tu ilusión vas a bailar,
a bailar... bailar.

Es tan simple, así
(no podés elegir)
Claro que no siempre, ves?
resulta bien.

Atado con doble cordel
(el de simular),
no querés girar maniatado,
querés faulear...
y arremolinar.


Medís tu acrobacia y saltás.
Tu secreto es:
La suerte del principiante
no puede fallar.

Alguna vez, quizá, se te va la mano
y las llamas en pena invaden tu cuerpo
y caés en manos del Angel de la Soledad
y él ¡Gracias a dios!
tampoco cree en lo que oye.

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