sábado, 4 de diciembre de 2010

Dejémonos de pavadas, y no nos olvidemos de nosotros. Hay mucho más allá de lo obscuro, de la luz infinita que se convierte en oscuridad por el contraste. No creemos que lo que viene sea nuevo, ni que nos vaya a enseñar a vivir más de la cuenta. Hoy, Mollo es redención, viene de ayer.
Crea un nuevo espacio, diría, casi como un espejismo que no va a pasar, caminando. No hace falta saber para creer, somos la luz infinita de la que hablamos. Somos el sueño que no hemos de soñar todavía, porque quedan miles antes. Eso es lo lindo, que siempre quedan miles.
Tenemos historia, tenemos amigos, tenemos memoria. Todo está vivo a pesar del dolor, si me sonreís. No es la sonrisa en sí, logicamente. Sos vos, callejón. No busco otras historias en el lugar de los hechos, hoy solo me dejo llevar, y puedo sentir el anticipo de lo que sé que va a venir.
Perro funk, Amapola del 66, en qué cuerpo estás hoy? No te busco, no me hace falta. Sabemos que ya quedarás descubierta, más allá de lo que los demás puedan ladrar. Hoy no tengo nada que perder.

No sé muy bien a qué le escribo, pero sé que es lo que voy a encontrar. Ya busqué lo más importante en este lugar, y creo que lo encontré. No apuremos el paso de la tortuga, o de los árboles plagados de vaquitas de san antonio. Senderos que marcan lo que sos, van a cobrar lo que tienen que cobrar.
No termino de entender si están a tu favor o no. A pesar de todo, creo que si. Creo que nos dejan ser, para perder. El humano pierde y se enreda en su propia trampa. Pero nadie quiere tocar la verdad, la jaula no es para todos.



Dónde van estrellas del camino de un cielo más.


No estoy arrepentido de lo que hice ayer,
pero lo que no me gustó voy a tratar de cambiar.

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