Todo así, siempre igual, todo lo mismo. No se puede hablar sin la cabeza, me dijeron. Y cada vez, me duele, me da muchisima bronca, pero es así. Me da pena, por lo que podría ser, lo que fue y lo que es. Si. Es como una mezcla de odio, repudio, ambición, miedo, no sé. No sé donde pisar, porque ningún suelo es firme. Creo que me equivoqué, y que, si no hay más de un sol, la luna se está equivocando también. Escribo con lo que tengo, que es siempre lo mismo. Me piden que hable de todo, y no se puede hablar de todo. No sean ingenuos, por dios! El rey, el Dios, nos mienten. A todos, nos critican, nos frustan, nos hacen sentir odiosos. Si. Basta de cabezas, techos, paredes, BASTA, por favor. No hay cielo donde no hay verdad. El miedo no te deja ver las cosas, te empaña. Estoy cansado de cansarme, cansado de tener siempre el mismo problema, llego a odiarme, a odiar a todos. Me salva esto. Pobre celular, si, pobre modem. Es siempre igual, el rey se ha muerto, pero no se ha olvidado. Hay más en el cuadro de lo que puedes ver, fuera del azul y dentro de lo negro. Negro. Falopas duras en tipos blandos ahuecan corazones. A quién engañamos, una vez más. Salta la ficha. Hay una ruta, y tengo que empezar a controlarme, de nuevo. En general, eh, no me creo nada.
No puede ser, los gritos no son todos los gritos. El sueño no es todo el sueño. Me da bronca, y no las ahogo en una risa de mierda que trae lágrimas y mentiras al sueño.
STOP. Como decía Robbie, no hay que dejar ver los sentimientos, en un lugar donde no se cuestionan los actos, sino los pensamientos. No siento nada, soy insensible a la sensibilidad. Así es como tiene que ser.
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