jueves, 6 de agosto de 2009

En el baldío


Las garras de un terrible ser,

desplumaban a un ángel del cielo,

desde aquí lo vi caer,

hacia el baldío de los misterios.


Yo corrí desesperado,

sentí el ardor de una herida abierta,

estaba el ángel ahí tirado,

y en sus ojos habló la tristeza.


No me mires así, Dios me ha hecho para caer,

y no sientas pena por mí, tal vez vivir cueste el pecado,

y si todo lo soñado no vive en la realidad,

es el ángel que te cuida, el que ves caído acá.


Las espinas del cardo santo,

lo abrazaron en su caída,

y entre saumerios de basura,

el ángel aquel se moría.


Se hundió un vacío a mis espaldas,

y sentí que solo me quedaba,

en el baldío de los misterios,

con esos ojos tristes que me hablaban.


No me mires así, Dios me ha hecho para caer,
y no sientas pena por mí, tal vez vivir cueste el pecado,
y si todo lo soñado no vive en la realidad,
es el ángel que te cuida, que se está muriendo acá.

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