
Las garras de un terrible ser,
desplumaban a un ángel del cielo,
desde aquí lo vi caer,
hacia el baldío de los misterios.
Yo corrí desesperado,
sentí el ardor de una herida abierta,
estaba el ángel ahí tirado,
y en sus ojos habló la tristeza.
No me mires así, Dios me ha hecho para caer,
y no sientas pena por mí, tal vez vivir cueste el pecado,
y si todo lo soñado no vive en la realidad,
es el ángel que te cuida, el que ves caído acá.
Las espinas del cardo santo,
lo abrazaron en su caída,
y entre saumerios de basura,
el ángel aquel se moría.
Se hundió un vacío a mis espaldas,
y sentí que solo me quedaba,
en el baldío de los misterios,
con esos ojos tristes que me hablaban.
No me mires así, Dios me ha hecho para caer,
y no sientas pena por mí, tal vez vivir cueste el pecado,
y si todo lo soñado no vive en la realidad,
es el ángel que te cuida, que se está muriendo acá.
y no sientas pena por mí, tal vez vivir cueste el pecado,
y si todo lo soñado no vive en la realidad,
es el ángel que te cuida, que se está muriendo acá.
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