Okey. Here we go again. Una casa, una habitación, un vaso de agua. Una mosca. Resaltan los colores de la mentira, tiñiendo la sangre de azul. Suena extraño, don't it? Supongamos que no avanza lentamente, sino que se precipita muchísimo. Tenemos unas pocas horas. Dos. Tal vez tres. What can we do now? Sentarnos a esperar, nublados de paciencia.
Nunca fui de los que saben esperar.
Recreamos la situación en un plano necrológico, sin intervención divina. Los ruidos son pesados puños que no dejan tranquilizar al paciente.
La presión se altera, asciende hasta convertirse en un problema. Los organos están sedientos, secos y a la vez hinchados. Oh, god!
Some men you just can't reach.
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