Los días, las noches, pasan. Arrastraba un feroz aroma a bronca, y guardaba en lo más profundo las lágrimas de sentirse esquivado (no solo, nunca solo), frío y sensible. Caminaba por un paraíso de arena y mar, y ahora corre por calles pavimentadas, llenas de cemento, intentando escapar del fuego que lo persigue.
Siente que otra vez lo tomaron por el cuello y lo hicieron ver la realidad. Siente que siempre estuvo solo, y que el amor fue un simple placard que solía llenarse con polillas.
Me frustro y no escribo, me confundo. Me da asco tener que llegar a sentirme así.
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