domingo, 2 de mayo de 2010

Como un ángel caído
brillando en la oscuridad,
el llanto ahogado en la garganta,
el grito mudo del dolor,
bailando ante mis ojos,
dando tumbos en la noche,
con el viento entre las manos,
te ví.

Las olas del destino
a esta playa te trajeron
.
La madera está partida
ahora es tiempo de tallar
navegante, tu canoa.


A navegar el abismo!
A navegar el silencio!
A navegar tempestades!
Con la proa en el norte y la cruz en el sur.


Eterno peregrino
de los mares, de los sueños,
cuando suba la marea,
cuando haya fuego en los altares
soplaré tu suerte al viento.


Suelten las amarras!
y desplieguen las velas!
A navegar el abismo!

A navegar el silencio!
A navegar tempestades!
A NAVEGAR Y NAVEGAR.

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