
Ahora más que nunca, los siento lejos. A todos. No sé por qué. Especialmente a mis amigos, a los que decían que siempre iban a estar. A los que estuvieron siempre. Bien lejos.
Son como las estrellas (como la tengo con las estrellas), que siempre estan, pero el sol las encandila, y no se dejan ver. El sol, siempre está ahí, ese sol de mierda, que es la razón de este abismo que estoy cruzando. Encandila a otros soles, que estan lejos, y no veo nada más. Además de mi familia, creo que, a pesar de haber mentido, nadie me consuela. Se estan alejando todos, se desentienden. Un cómo estás. Nunca.
Mi viejo se fue de viaje, hasta el jueves, y las bromas, las peleas y las motivaciones se fueron con él. No sé. Ya no soy dueño de lo que pienso, creo volver a encontrarme en soledad otra vez, sin nadie.
La chica esta, con la que siempre nos habíamos peleado, me dijo que esta vez no soy yo la víctima. Y tiene toda la razón del mundo, pero qué hago yo con esta desesperación, esta impotencia. Escucho las palabras que me retumban bien adentro, y tengo que fingir que está todo bien. Me preguntan qué me pasa, y no me pasa nada.
Me cansé de dormirme en llantos y levantarme cinco veces por noche, y tener que leer y dar vueltas en la cama para poder estar tranquilo. Y después, me pelea todo el mundo, me pelea ella, me pelean mis amigos. Está todo mal. Ya nadie me entiende, ni yo. Por qué me metí en esta situación, yo solo.
Como domingo, las esperanzas se fueron, me arrastro por el piso, no sé que hacer. Por Dios, recé. Recé como nunca había rezado, porque no creo en Dios. Pero recé igual, no sé por qué. Ya no sé donde buscar salidas. No tiene fin esta tortura.
Dónde estás? Dónde vamos? Suena tan firme tu posición, la de todos. Doy la vida, mi amor, por ser el que tengo que ser, pero no sé como demostrarlo. Siento que si tengo que esperar me voy a volver loco, me va a explotar la cabeza.
Por primera vez, desde que tengo doce años, las lágrimas me salen y no las puedo contener. "Ya se te va a pasar" Ah, si? Me muero si se me pasa, me muero si se te pasa. Me muero si te olvidas de todo y yo sigo acá. Me muero si no hay una luz al final del camino. Me muero porque mi vida no tiene ningún fin, porque voy a tener que construir todo de nuevo, y no soy capaz. Juro que ya ni la música me consuela. Juro que voy a hacer cualquier cosa. No sé, te pido que saques esperanza de algún lado, pero esto no puede seguir así.
Necesito un empujón, una fuerza. Me encierro en mi mismo, y se alejan todas las cosas, menos tu voz, tus ojos, tu boca. Me envuelvo en recuerdos, me atormentan todas las noches, y no hay manera de reprimirlos.
Tengo algo en el pecho, en las piernas, en los brazos, en la cabeza, en los ojos, que no me deja estar tranquilo, necesito un símbolo de paz. Y entonces, no aguanto, y te hablo, te molesto. No puedo, te pido perdón, pero me desangro si no hago eso. Necesito que sepas lo que siento, y que te importe. Que me entiendas. No que me perdones, que me entiendas. Ya ni sé lo que escribo, se me caen las palabras, me pierdo en la tormenta, en el huracán.
Qué se yo, no se como terminar, como empezar, como seguir, como parar, ya no tengo excusas, y sin embargo, acá estoy. Peor sería si yo me hubiese ido, por ahí, esquivando charcos, como si no me importara. Pero no. Acá estoy.
Cuando veas una estrella fugaz
Guárdala en tu corazón
Es el alma de alguien que consiguió
Dar a los suyos su amor
Cuando oigas a un niño preguntar
Por qué el sol viene y se va
Dile: porque en esta vida no hay
Luz sin oscuridad
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